Yogareggae

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¨Nuestra música es un respiro, es una música de alivio, una medicina para con nosotros mismos y para el mundo¨.

Yogareggae

Los seres humanos somos organismos dinámicos multirítmicos. En nuestro interior existe una vibración profunda; un devenir pulsante en forma de ondas. Cuando las vibraciones se mezclan, se produce una armonía de latidos vitales, aquellos que están presentes en la naturaleza entera.

Yogareggae es un proyecto musical en el que sus creadores alteran los ritmos del cuerpo y la naturaleza para convertirlos en sonidos que alimentan el espíritu. Con la práctica de yoga, meditación y pranayama, Catalina González explora el sistema complejo de vibraciones internas y junto a Nicolás Velásquez compone la música sustentada por mantras. El giro exótico que adquieren estos sonidos provenientes de la tradición hinduista, combinado con las raíces de la música jamaiquina y el reggae, constituye el trabajo creativo de la banda.

Yogareggae nace entre Barcelona y Medellín, pero su semilla comenzó a generarse en un pequeño barrio del distrito de Gracia en Barcelona, alrededor del 2010. Ahí se creó, entre mantras y reggae, la primera canción producto del encuentro entre dos personas amantes de la música, una versión innovadora del Gayatri Mantra.

Un viaje a la India y largas caminatas con cantos de mantras unidos al compás del reggae, al principio como un juego divertido para propiciar el disfrute de aquel ambiente lleno de rarezas y maravillas, originó las ideas del porvenir musical del dúo. Catalina y Nicolás se dieron cuenta de que mantras y reggae iban de la mano, ambos tenían ritmos compuestos de pocas notas que se repetían y generaban estados mentales de tranquilidad. Aunque los mantras exaltaban los aspectos positivos de los seres vivientes y el reggae contaba historias de contextos un tanto negativos, los artistas se concentraron en el hecho de que eran manifestaciones provenientes del corazón.

Catalina creció escuchando boleros, su abuela y su padre eran asiduos al género además de ser músicos. Estuvo en clases de guitarra y piano, pero desde temprana edad se inclinó más hacia el arte de la danza; el estudio del movimiento unido a la música fue lo que siempre la atrajo. Entre el 2009 y 2010 comenzó a estudiar con un maestro de música india, con la intención de superar un trauma que tuvo con la voz. ¨En mi casa siempre me dijeron que hablaba muy duro y en el conjunto del colegio nunca me aceptaron por mala cantante o porque no les gustaba mi voz¨, dice. Sin embargo, estuvo estudiando el canto de mantras y aprendiendo a tocar el armonio por un período de cinco años aproximadamente. Desde el comienzo trabajó con mucha dedicación, como la gran artista que estaba destinada a ser, incluso hoy en día sigue en clases de canto y continúa con el estudio de la música y el yoga, práctica que también enseña. Nicolás por su parte, comenzó a estudiar batería a los 11 años de manera autodidacta. Su primera batería estaba hecha de radiografías y de tarros de pintura, gracias a esta pasaba mucho tiempo practicando, lo que constituyó la base del talento musical que ahora posee.  A los 16 años fue integrante de una banda de metal de Medellín llamada NEUS, la cual fue una gran influencia para la música de este género en la ciudad. Luego se sumergió en la ingeniería de sonido y gracias a su amigo y maestro Federico López aprendió las técnicas de grabación. Su don innato en este campo hizo que se desarrollara como profesional de la ingeniería. Conoció a Juanes y se fue de gira, asentándose posteriormente en Barcelona. En esa ciudad trabajó durante tres años con un grupo llamado COTI y luego con MACACO. Años más tarde, pasó del metal al reggae y a la música orientada a la vibración como sonido sanador.

Los dos creadores de Yogareggae se conocieron en el 2007 en un espacio que Catalina había alquilado para dar clases de yoga al regresar a Medellín, luego de vivir seis años en Nueva York. En una celebración que hizo para inaugurar el lugar, conoció a Nicolás por intermedio de un amigo que tenían en común. En ese entonces él vivía en España. Tuvieron una relación de larga distancia y se veían cuando él visitaba Medellín, Bogotá, ciudad en la que Catalina vivió un tiempo para trabajar con teatro, o en España.

¨La segunda vez que nos vimos, yo estaba en un carro escuchando Israel Vibration, que es una de las bandas que más me gusta de reggae y cuando él llegó a saludarme se sorprendió de que yo escuchara reggae, y sobre todo una banda tan roots, eso le gustó¨, cuenta Catalina. ¨A mi lo primero que me gustó de Nico fue la cadencia de su respiración la primera vez que le di una clase particular de yoga, me di cuenta de que tenía el mismo ritmo que yo¨.

Desde que están juntos, Catalina se ha acercado mucho más a la música y ahora ambos se encuentran en constante experimentación. De estos ensayos, charlas y visitas a otras ciudades, países y entornos naturales, ha surgido lo que ella define como música del corazón y para el corazón, una música abierta y cambiante de acuerdo a la propia evolución. Los artistas no desean ceñirse únicamente al yoga o al reggae, en sus planes está el permitirse ahondar en diferentes tipos de música. La intención es basarse en la definición del yoga como unión, apertura del corazón, gratitud, vida, naturaleza, comunidad, luz… y aplicarla a su proyecto.

Como ellos lo explican, el nombre Yogareggae surgió como una excusa para denominar a la banda, pero no quieren enfrascarse en ningún género en específico, ellos quieren seguir expresando sus formas de sentir y la evolución de su propia existencia.

El primer álbum Anicca (2012) se compone de mantras tradicionales dedicados a la paz, a la luz, al sol, al nuevo día y al universo, mientras que Cosmos (2016) incorpora cantos al gurú interior; las letras escritas por Catalina, provienen de su libro poesía ¨Entre el mar y la montaña¨, una publicación de hace algunos años. La letra de ¨Raíz y vuelo¨ también es inspiración personal.

¨La letra de esta canción trata del del enraizamiento para luego poder volar en la verdad y la libertad propia, y que desde el corazón salgan las alas, pero este es un track sorpresa que quedó al final del disco porque se inclina más a la música chamánica de tambor¨, cuentan los artistas.

 

Para la producción y la grabación de los discos suelen trabajar con músicos de gran talento que además son muy buenos amigos, entre estos están Federico Goes, Steffan Rundquist, German Canellas, Xavi Sandoval, Leo Carro, Adan Naranjo y José Pablo Arbeláez. Para las presentaciones en vivo han contado con la colaboración de Mauricio Belalcazar.

La particularidad de esta banda está en la composición, en la que se unen personas únicas para crear algo único y cuya preocupación nunca ha estado en ser diferentes a los demás, sino en ser honestos. ¨Expresamos por medio de nuestra música solo lo que nos sale del alma y lo que tenemos para ofrecer en el momento, sin pretensiones, creemos que eso es lo que ha sentido el público¨, comentan.

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Para Catalina el yoga y la meditación han jugado un papel fundamental a la hora de componer. Con mantras se nutre su práctica de yoga, por lo que muchas veces cuando está practicando le llegan ritmos a los que les hace modificaciones con reggae.  El pranayama (ejercicios para guiar la respiración y generar el flujo energético en el cuerpo) influye a la hora de grabar. Ella cuenta que siempre hace una sesión de pranayama antes de grabar para preparar los pulmones, al igual que antes de los conciertos. Las meditaciones también influencian su creación artística, de estas surgen ritmos musicales y letras. También la inspiración proviene de la vida cotidiana, de los sonidos de la existencia; la canción ¨Universal¨ en Anicca y ¨Bija Mantra¨ en Cosmos provienen de los sonidos creados por Catalina, mezclados con el talento musical de Federico y Nicolás.

A partir del estudio constante, Nicolás crea las melodías como piezas que encajan muy bien con la letras. ¨Sube la marea¨ y otras canciones de Cosmos son composiciones propias al padre sol, o mantras del Surya Namaskar (Saludo al Sol). ¨Agua¨ y ¨Cristal¨ surgieron de inspiraciones que los llevaron muy lejos. Los nombres de todos los tracks están conectados con la naturaleza y la mayor parte del interés musical va hacia lo orgánico, a los ciclos de la luna por ejemplo.

Ya que su inspiración ha ido variando en la medida en que se han encontrado con otras formas musicales, en este momento están enfocados en los cantos nativos norteamericanos y los de ceremonias americanas, por lo que Selva (sus próximo álbum) ya no tiene tantos mantras tradicionales de la India sino letras inspiradas en la vida, en la naturaleza y en el corazón.

En cuanto a la experiencia en vivo, esta ha sido fructífera e interesante hasta el momento. Ambos se sienten cómodos frente al público y Catalina piensa que, más que el canto, a la gente le gusta su forma de comunicarse mediante movimientos y expresión corporal. Ella estudió artes escénicas en el Emerson College en Boston, lo que definitivamente la ha ayudado a sentirse como ¨en su salsa¨, para utilizar sus propias palabras. Yogareggae se ha presentado en muchos estudios para acompañar las clases de yoga, en auditorios y en festivales pequeños. En las clases de yoga, el orden de los tracks es muy variado ya que responde a la estructura de la clase. Debido a su experiencia como profesora, Catalina reconoce perfectamente el flow de una clase de vinyasa y sabe qué canciones tocar en determinado momento de la práctica. Los alumnos que han tomado las clases, han comentado el poder de la música sobre el efecto y la dinámica de las prácticas.

¨Hemos repetido varios lugares y nos vuelven a invitar, lo que nos hace saber que a la gente le gusta nuestro trabajo. Creemos que es por la energía que le ponemos al proyecto¨, explican. ¨Estas experiencias han sido muy bonitas, cada concierto es diferente, cada público es diferente, nunca tocamos para que a alguien le guste, lo hacemos de una manera honesta. Creemos que el arte no es para que a otros les guste sino que responde a nuestras necesidades personales, de expresar lo que sentimos¨.

En Colombia no han tenido la oportunidad de presentarse todavía. Siempre que visitan el país se concentran en grabar. Recientemente estuvieron grabando canciones del nuevo disco Selva. Pero planear hacer un lanzamiento de Yogareggae en un futuro cercano. Por el momento continúan estudiando, componiendo, escribiendo y practicando. Tienen invitaciones para tocar en varios lugares en Cataluña y esperan consolidar el grupo para mostrar su propuesta en festivales. Igualmente planean la grabación de un video de Selva, seguir moviendo la banda en vivo, seguir promocionando el proyecto en la red, continuar grabando y viajar para seguir adquiriendo experiencias. Otras ideas son sacar el proyecto en versión acústica y hacer un disco para niños. Ahora que tuvieron a su hijo Cosmo, tienen una sensibilidad más cercana al mundo de los niños y una mirada más amorosa hacia los hijos.

Selva surgió justo después de una clase de Yin Yoga con sonidos ancestrales, Catalina y el productor Federico Goes quedaron prendados de las vibraciones que se habían generado. Esa misma noche estuvieron desde las 9 pm hasta las 12 grabando. Lo interesante de Selva es que incluye muchos más sonidos de la naturaleza que ellos mismos han grabado durante viajes o en los lugares naturales de España o de Colombia.

Yogareggae tiene influencias de las corrientes más importantes el reggae como la de Bob Marley, Israel vibration, Burning Spear, Cultura Profética pero también de Dead Can Dance, la artista suiza Danit, Laurie Anderson, Pina Bausch y Sui Generis.

Solo nos queda esperar a que salga su nueva producción. Con Selva disfrutaremos de sorpresas sonoras que, sin lugar a dudas, deleitarán aún más nuestra escucha consciente. Por ahora dediquémonos a disfrutar al máximo del trabajo que aquí se presenta.

 

Discografía completa:

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