Sonidos del Darién

Proyecto de investigación-creación Darién, que explora desde diversas perspectivas (artística, ecológica y contemplativa) la selva del Darién, a través de sonidos del artista David Escallón. Artículo publicado en el periódico El Mundo el 23 diciembre de 2016.

Darien

El mundo es una maravillosa mezcla de sonidos. Los seres humanos no siempre estamos en condiciones de escuchar todos los sonidos procedentes del exterior, mucho menos cuando estos provienen de territorios inhóspitos como el Darién, un área selvática que funciona como barrera natural entre Colombia y Panamá, y la cual establece el límite entre Sudamérica y Centroamérica.

Esta vez la sala de experimentación sonora del Mamm (Lab3) acoge Darién, un proyecto que consiste en la exploración artística, ecológica y contemplativa de esta región, desarrollado con la intención de extender nuestra relación con la naturaleza. Con este trabajo, el Lab3 propone una reflexión sobre el vínculo existente entre el ser humano y su entorno, a partir de las múltiples posibilidades sonoras que revela la biosfera.

La búsqueda de sensibilización que la obra pretende desarrollar se logra en este espacio, dispuesto para la contemplación y la escucha cuidadosa. Los visitantes pueden permanecer un rato y conectarse con los sonidos del ecosistema en una sala cómodamente acondicionada. Los ritmos naturales; las pulsaciones de los insectos y pequeñas criaturas del bosque tropical; los sutiles latidos de los microorganismos; las ondas que producen las ráfagas de viento; los cromatismos de la atmósfera y los silencios; constituyen el paisaje sonoro que se despliega en este trabajo y nos incita a la escucha atenta de la biodiversidad.

Ingresar en el Lab3 para apreciar esta obra, es sumergirse en los sonidos de una orquesta natural vibrante. El espacio, adaptado con canales de sonido, un proyector de video, un mosaico de espejos en forma de círculo donde caen dos gotas de agua por minuto, seduce al espectador con elementos visuales -de figuras fragmentadas que se difunden por el espacio a partir de proyecciones desde el techo hasta los espejos ubicados en el suelo- y sonidos. Así lo visual junto a lo sonoro produce una variedad de sensaciones internas.

Pero si cerramos los ojos somos capaces de entrar en una meditación profunda en la que el foco de atención son los sonidos biofónicos (los generados por los organismos vivientes) y geofónicos (los generados por los movimientos del aire y del agua). Al mismo tiempo, el sonido de los bajos nos hace sentir una vibración agradable en el pecho, induciéndonos a tener experiencias íntimas -en las que se fusionan mente, cuerpo y oído- y nos hace comprender mucho más el mundo que nos rodea. De esta manera, entendemos que la vida misma se encuentra en los microsonidos, o los sonidos más simples de la naturaleza.

El artista David Escallón visitó la región del Darién, por ser una de las zonas que contiene la mayor diversidad del mundo en flora y fauna, y registró los sonidos para esta instalación, que a su vez se enmarca dentro del proyecto El paisaje sonoro como estrategia de educación patrimonial, una iniciativa auspiciada por el Mamm encaminada a la promoción de la escucha y la creación sonora.

Es importante destacar que el proyecto también significa un cuestionamiento sobre el tratamiento del ambiente, ya que plantea un discurso sobre el peligro en el que se encuentra la biodiversidad hoy en día. La deforestación, la expansión de la ganadería, el crecimiento poblacional y la contaminación que producen las industrias, son sin duda alguna la causa de que la riqueza sonora vaya cambiando con el transcurrir de los años, debido a la extinción de las especies animales y las variaciones en los ciclos de la naturaleza.

Esta es una invitación al público en general a experimentar con la escucha atenta los sonidos del Darién. La exposición estará abierta hasta el 14 de marzo de 2017.