Qigong y Pranayama

IMG_0005El Qigong es una ciencia que estudia la energía (Qi o Chi) de la naturaleza. Fue desarrollada en China hace más de cuatro mil años. La práctica se compone de técnicas que ayudan a cultivar y balancear la energía o fuerza natural presente en el ser humano.

En la tradición china, se cree que existen tres fuerzas principales en el universo (san cai, 三才). Estas son la del cielo (tian qi, 天), la de la tierra (di qi, 地) y la del hombre (ren qi, 人). La del cielo (tian qi, 天氣) es la más importante de las tres y está compuesta por las fuerzas que los cuerpos celestes ejercen sobre la tierra, como la luz solar y la lunar, la gravedad de la luna y la energía de las estrellas. La de la tierra forma parte de la fuerza del cielo y tiene que ver con la manera en que las montañas y los ríos se forman, así como con el crecimiento de las plantas. Nuestro cuerpo forma parte de la naturaleza, por lo tanto la energía que llevamos adentro está vinculada a la del cielo y a la de la tierra. 

Ya que cada sistema de energía debe estar en equilibrio, cuando el Qi del cielo se desbalancea, aparece la fuerza del viento, cae la lluvia, y los tornados y huracanes se hacen necesarios para alcanzar un nuevo balance energético. Lo mismo le sucede a nuestro cuerpo. 

Con la práctica de Qigong buscamos el balance Yin-Yang de la energía para que circule con eficacia. De acuerdo con la medicina tradicional china, cada uno de los órganos internos debe recibir una cantidad específica de Qi para funcionar correctamente. Si esto no sucede, con el tiempo comienzan a deteriorarse y se manifiestan las enfermedades. 

Existen doce canales principales de Qi (shi er jing, 十二經) o meridianos que se conectan con innumerables canales secundarios (luo, 絡). De manera similar a la circulación de la sangre, estos son ríos que recorren al cuerpo entero. 

Si somos practicantes de Pranamaya (lee sobre Pranayama aquí), podemos identificar las similitudes con la práctica de Qigong. Por lo tanto, combinar estas técnicas de manera apropiada resulta mucho más beneficioso para el desarrollo y el equilibrio de nuestra energía interna.

Al igual que en la práctica de Yoga,  específicamente de Pranayama, en la de Qigong hay varias etapas. La primera es ¨regular el cuerpo¨, lo que significa ajustar el cuerpo hasta que quede cómodo y en un estado de relajación total; si está tenso se interrumpe la circulación de la energía. Regular el cuerpo también significa enraizamiento. Como en Qigong las técnicas generalmente se realizan de pie, este enraizamiento se desarrolla desde la cavidad Yongquan, ubicada en la planta de los pies. En Pranayama, debido a que las técnicas se realizan en postura sentada, el enraizamiento se desarrolla desde la base de la columna vertebral.

La segunda se refiere a ¨regular la respiración¨, lo que significa calmar o suavizar la entrada y la salida del aire hasta que esta se torne más sutil y tranquila. Alargar la inhalación y la exhalación es una de las claves para una práctica exitosa tanto de Pranayama como de Qigong.

La tercera etapa es ¨regular la mente (yi)¨, o alcanzar el estado ¨del pensamiento del no pensamiento¨, es decir no pensar en el pasado, en el presente o en el futuro. Solo así es posible relajar órganos internos para que la energía fluya a través de ellos. 

Como cuarta está ¨regular la energía (Qi o Prana)¨, esto se logra al haber alcanzado la etapas previas (cuerpo, respiración y mente). Si comparamos al cuerpo con un campo de batalla, la mente es el general que produce las ideas y controla la situación, y la respiración es la estrategia. La energía (Qi) son los soldados que ocupan los lugares más importantes en el campo de batalla. Así que los cuatro elementos son necesarios y deben estar coordinados entre ellos si se quiere ganar la batalla contra la enfermedad y el envejecimiento. Cuando nuestra mente (el general) sabe cómo regular al cuerpo (conoce el campo de batalla), sabe cómo regular la respiración (preparar la estrategia) y cómo regular el Qi de manera efectiva (dirigir a los soldados), se alcanzar el objetivo de la práctica de Qigong.

Finalmente, la quinta etapa es la de ¨regular el espíritu (shen)¨, que significa centrarnos en nuestro ser, para generar la fuerza interna con la cual ganar la batalla. Ese espíritu se alcanza desarrollando la voluntad, la paciencia y la persistencia, que son raíces espirituales fundamentales.