Bioarte en el MAMM

Micro-Ritmos, instalación sonora del colectivo mexicano Interspecifics  conformado por Leslie García y Paloma López (Lab3, Museo de Arte Moderno de Medellín). 
Artículo publicado en el El Mundo 
bioarte
Los seres humanos poseemos limitaciones a nivel sensorial; no tenemos la capacidad de aproximarnos a la realidad más allá de lo que capta nuestra visión, nuestros oídos y demás sentidos. Pero estos últimos pueden expandirse  a partir de la tecnología,  el arte y las variaciones vibratorias de electrones y protones, producidas por la energía interna de la naturaleza. Esta se aloja en todas las formas de vida y su movimiento vibratorio tiene un potencial sonoro. Las bacterias, como primeras manifestaciones de vida en la tierra, son microorganismos que contienen vibraciones particulares, por lo que representan una dimensión de la realidad con la que podemos interactuar a través del sonido. La obra Micro-ritmos, se detiene en aquello que el hombre no ve, en los detalles de la naturaleza que no son perceptibles. Las artistas mexicanas han dispuesto en el LAB3 –la sala de experimentación sonora del Museo de Arte Moderno–, a manera de Ready-made,  un ecosistema tecnológico compuesto de  celdas bacterianas, muestras de tierras contaminadas de varios lugares de Medellín, un sistema octafónico de sonido, diferentes sintetizadores digitales, RaspberryPi, Arduinos y  lámparas alógenas de luz blanca sobre trípodes, con el objetivo de traducir el movimiento de las bacterias en movimientos lumínicos y sonidos.
Se trata de una instalación que muestra el proceso de comunicación entre microorganismo, máquina y ser humano. El movimiento de las bacterias es traducido a pequeñas corrientes de energía eléctrica, la cual  determina los patrones de  movimiento de las lámparas y estos, a su vez son leídos por software de análisis visual que los convierte en sonido.
Tan solo unos minutos en la sala son  suficientes para detectar, a partir de las cadencias y movimientos lumínicos, la existencia de esa ¨otra realidad¨ en la que conviven seres diminutos. Sin embargo, permanecer más tiempo en la sala es una oportunidad de captar lo sublime de la experiencia sonora. Es así como la obra nos invita a reflexionar sobre la manera de relacionamos con nuestro entorno y comprenderlo. La pieza, basada enteramente en la actividad biológica de los microorganismos, es capaz de hacernos conscientes de los diversos modos de vida, al mismo tiempo que cuestiona nuestro comportamiento al enfrentarnos con la otredad. Por lo tanto, nos invita  a ser más sensibles y a reconocer que otras formas de existencia son fundamentales para comprender la nuestra. Este trabajo es una forma de aproximación artística, científica, tecnológica y filosófica a la realidad; una práctica medial contemporánea donde la energía de otros entes se vuelve visible y audible. Visitar la exhibición es fundirse dentro de un universo sonoro y experimentar con la armonía que se genera a partir de las vibraciones. Enfrentarnos a esta obra significa la apertura de la conciencia a través del lenguaje colectivo de los sonidos.

Yarumo

Yarumo. Naturaleza sonora en el MAMM.

¨El mundo es sonido. Suena en los pulsares y en las órbitas planetarias, en el giro de los electrones, en los cuantos de los átomos y en la estructura de las moléculas, en el microcosmos y en el macrocosmos. Suena también en la esfera entre estos dos extremos, en el mundo en que vivimos¨.

~ Joachim-Ernst Berendt

Artículo publicado en El Mundo

yarumo2
¨Yarumo. Diálogos y resonancias¨

Cada uno de nosotros vibramos en muchos niveles. Desde el nivel subatómico al celular, desde el ritmo de la respiración hasta los latidos del corazón y desde la tensión de los músculos hasta las pulsaciones del sistema nervioso. Esas vibraciones sutiles producen sonidos; son estos sonidos eternos los que nos conectan con el universo.

La energía vibratoria del cuerpo humano es la misma fuerza interna que anima a todas las formas de vida, al ambiente y al aire que respiramos. Cuando estamos en presencia de naturaleza, nuestro comportamiento biológico se ve afectado por otros patrones vibratorios. Es ahí donde es posible tener experiencias en las que nuestros cuerpos y mentes se unen con un todo más amplio y en vibración.

Si en ocasiones nos encontramos abrazando a un árbol, sin razón aparente, es porque estos tiene una emanación áurica que nos atrae, y a través del contacto, se produce un intercambio energético que hace que las vibraciones se conviertan en combustible para el alma. Mientras más grande sea el árbol, la frecuencia vibratoria es mayor. Como el Yarumo puede alcanzar hasta 30 metros de altura, es de ramas y raíces gruesas, y tiene grandes cicatrices circulares, no es extraño que Daniel Lara Ballesteros lo haya escogido para la obra que actualmente se expone en el MAMM.

Para esta muestra, el artista recopiló las frecuencias vibratorias del árbol de Yarumo (Cecropia peltata) y las transformó, a través de medios analogicos y digitales, con el objetivo de examinar las características física y metafísicas del sonido. Las vibraciones sonoras resultantes, fueron trasladadas a una plataforma de madera que abarca casi todo el espacio expositivo del Lab3. Es así que los visitantes podemos percibir las vibraciones y sonoridades de este árbol tal como si estuviéramos en su entorno natural.

yarumowood

En este caso, el contacto se establece entre la madera y todos los poros de nuestra piel, lo que hace que la experiencia sea más directa, profunda y placentera. Según el artista, este trabajo conlleva un propósito terapéutico, que tal vez resulte a partir del poder de transformación que tiene la vibración extraída del yarumo al interactuar con la energía del ser humano, pues dicho flujo vibratorio desbloquea los canales energéticos internos, con lo que se amplía nuestra capacidad sensorial.

Con el fin de indagar en este proceso ingresamos a la sala, al recinto que ahora alberga las emanaciones de los árboles estudiados; nos quitamos los zapatos y caminamos sobre la plataforma de madera, sintiendo un cosquilleo en la planta de los pies que proviene del sonido de los tres altavoces dispuestos por debajo. Al sentarnos, comenzamos a identificar las vibraciones en el cóccix, el punto ubicado en la base del canal principal de energía del cuerpo humano: la columna vertebral. Desde ahí la corriente sube hasta la coronilla, pasando por todas las vértebras y sus ramificaciones. Ese flujo energético zigzagueante culmina en una vibración potente en la corteza cerebral. De esta forma, la espina dorsal funciona como una antena que capta la energía terrestre (la vibración de la madera) y la conecta con la energía celestial (la vibración del ambiente).

Al cerrar los ojos y llevar nuestros sentidos hacia el interior del cuerpo, es posible experimentar el movimiento de nuestra columna a manera de péndulo, tan lento o tan rápido como vayan sucediendo las frecuencias sonoras. Al acostarnos podemos sentir el recorrido de la vibración desde los pies, pasando por las piernas, el torso, las manos y los brazos, hasta llegar al cuello y a la cabeza. Es por medio de ese paisaje sonoro que empezamos a reflexionar sobre los paisajes de nuestra propia consciencia o sobre los patrones que conforman la mente humana. Gracias al acondicionamiento del espacio sugerido en esta exposición, tenemos la posibilidad de aislarnos y abandonarnos a la experiencia, que indudablemente nos conduce a un estado de pura presencia y consciencia del ser interior.

Claro está, que para cada persona será una experiencia única e intransferible, por lo tanto la invitación es a separar un rato del andar cotidiano y dedicarse a sentir más que a pensar, a sumergirse en la profundidad del sonido, y quizás, a descubrir su naturaleza espiritual.

yarumo1

 

Arte Sonoro

Laboratorio de Experimentación Sonora (Lab3) del Museo de Arte Contemporáneo de Medellín (MAMM)

Aunque el Lab3 es el resultado del trabajo de mucha gente en el MAMM, Jorge Barco ha liderado la iniciativa desde un comienzo, dedicándose a la observación y al análisis acerca de lo que ha venido sucediendo alrededor del arte sonoro en el mundo. Él fue quien se ocupó de la indagación acerca de los lugares que tenían espacios similares, para poder llevar a cabo la construcción de una plataforma de ideas en el recinto del museo, cuyas posibilidades de acercamiento al público fueran mayores y en el cual se concediera una apertura a las perspectivas de los jóvenes artistas de la ciudad. Actualmente, el Lab3 se encuentra en la novena de sus exposiciones, para las cuales siempre se programan actos en vivo, conferencias, talleres y conciertos; de esta manera, se ha ido sustentando el camino del arte sonoro y las artes electrónicas en Colombia.

lab3

El Lab3 fue inaugurado a finales del 2015. Nace un espacio único en el país para el tipo de prácticas creativas que apuestan por el sonido como elemento primordial y que proponen la confluencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad. Este cuenta con las condiciones físicas que permiten a los visitantes entrar en un estado de quietud, favorable para la inmersión profunda en los sonidos y el contacto con nociones como las de ecología acústica, escucha profunda, cartografías sonoras, paisaje sonoro, electroacústica, poesía sonora, radio arte,  computer music, noise, circuit bending, tecnologías mestizas, cultura hacker, paisaje electromagnético, sonosfera y un amplio listado de prácticas y conceptos que se han tratado en cada una de las exposiciones realizadas hasta el momento.

Por consiguiente se puede trazar una ruta entre ellas. Aunque todas tienen el sonido como base, abarcan líneas de investigación mucho más amplias por lo que quizás no deberían denominarse ¨arte sonoro¨ solamente. Estas indagaciones comprenden desde el paisaje sonoro y la rectificación de la escucha, al análisis de las capas culturales de ruido, la artificialidad humana, pasando por el campo de la naturaleza e investigación sobre bioarte, con todo un capítulo para temas de composición y creación sonora a través del uso de tecnologías como música electroacústica y medios digitales.

lab-3-mamm

Así, Territorio Táctil fue una reflexión sobre la idea de interfaz, que mostraba un análisis sobre los ámbitos de representación que le plantea al ser humano la cartografía. Esta obra recreaba un espacio para el disfrute y la escucha atenta, partiendo de una interfaz táctil que respondía al roce de las manos y un lienzo convertido en membrana sensible al tacto.

Jagüey fue una instalación sonora que tomó como referencia los jagüeyes naturales de la Guajira; invitaba a explorar las posibilidades de sentir el sonido con los huesos, la piel y los fluidos internos, al tiempo que proponía un encuentro de voces, cantos y sonidos del territorio, e invitaba a reflexionar sobre la catástrofe ambiental desde la perspectiva de las memorias de los paisajes sonoros en extinción.

Micro-ritmos fue un un proyecto inscrito en el campo del bioarte, que acudía a las metodologías propias del formato de laboratorio y experimentaba con la comunicación entre especies, específicamente entre microorganismo, máquina y ser humano. Trataba el movimiento de las bacterias traducidas a pequeñas corrientes de energía eléctrica. Escuchas por otro lado, consistió en una selección de arte sonoro actual que incluía obras de varios artistas provenientes de Perú, India, Colombia, España, Italia, Canadá, Estados Unidos, México, Australia, Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Bogotá.

Darién fue un instalación sonora que partía de un proyecto de investigación-creación del artista, el cual exploró desde diversas perspectivas (artística, ecológica y contemplativa) la selva del Darién a través de sonidos.

El Maravilloso Mundo de las Máquinas de Jacqueline Nova abarcaba tres momentos en los 11 años de actividad compositiva de una de las precursoras del arte sonoro en Colombia, en la cual pudo percibirse la integración de la aleatoriedad, los referentes de la música indígena, la evocación a la música popular, los medios electrónicos y la voz como instrumentos de la orquesta, a partir de ocho monitores por los que se escuchaban voces en contrapunto.

De dientes para afuera fue una instalación compuesta por 32 dientes hechos con cucharas y cuchillos de plástico; contenía aparatos sonoros y sensores que reaccionaban a la luz. Los sonidos, que variaban entre lo rítmico y lo caótico, expresaban una carga histórica, emocional y física porque invitaban a mirar de alguna manera dentro de la mente del artista.

Rarae Aves fue una exposición que evidenciaba la captura de señales en tiempo real de campos electromagnéticos y otras fuentes de sonidos inaudibles para el ser humano, a través de una antena ubicada en el espacio de audición (Lab3) y en la terraza del Museo. La obra brindaba la posibilidad de que los visitantes se hicieran conscientes de un patrón existente en la naturaleza, como lo es el de la radio natural.

4×10, Exploraciones Sonoras sobre el Tiempo se trató de una muestra que reunía diez proyectos de arte sonoro y música experimental de un grupo de artistas de Medellín, pensados a partir del concepto del tiempo en la música; invitaba a reflexionar sobre otros lenguajes de la creación contemporánea, así como del fortalecimiento de la escena local. Finalmente, la exposición que se encuentra actualmente en el museo se titula

Yarumo. Diálogos y Resonancias en esta se examinan las características físicas y metafísicas del sonido, así como sus cualidades terapéuticas. Se trata de una recopilación de datos de frecuencias de los árboles de yarumo, luego transformados a través de medios analógicos y electrónicos. Esta busca generar, a partir de la comunicación que el artista establece con los yarumos y por medio de vibraciones sonoras, sensaciones que permitan percibir o sentir, al tacto y al oído, la paz, belleza y energía armónica que estos árboles transmiten.